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Israel, la startup nation y su misión por el mundo

Por Andrés Garzón, CEO de Jobsity

En una conversación con mi socio, decidí embarcarme en un maravilloso viaje a Israel. Había tenido amigos israelitas por mucho tiempo y he admirado mucho al pueblo judío por su gente y su forma de educar, pero no tenía una idea clara de lo que me esperaba. Me subí al avión que me llevaría a la startup nation, con solo una escala en el nuevo aeropuerto de Estambul, hasta el único aeropuerto internacional de Israel, un país de más de 22 000 kilómetros cuadrados. Cuando llegué, me esperaba una chica en la manga del avión con un cartel con mi nombre. Me llevó por un camino exprés para hacer migración rápidamente, lo cual me hizo sentir muy especial. Me dejó en el taxi y pronto llegué a Tel Aviv en medio de una conversación amena con un taxista de origen ucraniano.

El viaje se produjo por una iniciativa del gobierno del presidente Guillermo Lasso y la Alianza para el Emprendimiento e Innovación del Ecuador (AEI) y organizado por InnovNation. La idea era hacer una inmersión en el mundo de la innovación de Israel, conocer el ecosistema que lo hace posible y determinar los elementos que podríamos replicar en Ecuador. A diferencia de lo que ocurre con otros países, esta iniciativa consistía en llevar más emprendedores y menos empresarios para que ellos sean los agentes de cambio. Al gobierno israelí le encantó este concepto porque estaba lleno de la esencia de Israel, un país que impulsa una serie de valientes emprendimientos que buscan impactar el mercado global.

Para entender Israel hay que comprender su cultura, un ejemplo puede ilustrar lo que significa esto. PayPal fue a comprar una empresa israelí antifraude, en la reunión principal con el CEO de PayPal, los israelíes criticaron abiertamente las prácticas actuales de esta firma. Los líderes de PayPal no podían creer que la crítica fuera tan directa y mostrara poco “respeto” por la estructura, el tamaño y la envergadura de la empresa. A esta asertividad, esta confianza casi “descarada” para defender sus ideas, los israelitas la llama chutzpa en yídish adaptado al hebreo, que significa “sinvergüenza”. Este es un valor muy israelí que es inculcado desde las escuelas a los niños. La idea es que se puede cuestionar todo, sin importar el estatus, la edad, la posición económica o la jerarquía.

Un segundo factor que hace innovadores a los israelíes es que hacer preguntas y cuestionarse es parte de su vida. La mayoría de ellos se han criado en la religión judía y a lo largo de la historia los rabinos han reinterpretado constantemente el significado del libro sagrado en debates abiertos. Esta cultura de discutir y debatir sobre lo que es correcto se ha extendido al mundo laboral y los empleados y líderes cuestionan más que en otros países. Esto motiva a buscar soluciones creativas para salir adelante cuando la sociedad o las empresas tienen dificultades.

Por último, no profesan un gran respeto por las estructuras jerárquicas y las formalidades. Por ejemplo, el ejército israelí emplea a propósito muy pocos oficiales en los rangos superiores, para asegurarse de que los soldados en los niveles inferiores tomen la iniciativa y la responsabilidad de su trabajo. Los jóvenes de 18 años son expuestos a mucha responsabilidad, eso hace que maduren y desarrollen habilidades de manejo de gente y toma de decisiones, lo cual les ayuda a emprender rápido. Este aspecto se puede replicar en varios frentes en otros países.

En el viaje, pude ver esto con mis propios ojos. Salía de un bar con alguna gente del paseo y dos grupos de personas empezaron a pelear. Después de empujones y discusiones, llegó un grupo de fuerzas especiales, no estoy seguro si policías o militares. Muchas de las chicas del grupo no superaban los 20 años. E incluso así, con esa edad y su pequeña estatura, pusieron a los peleones contra la pared y los requisaron con mucha seguridad, sin dudar un segundo. Me impresionó su nivel de confianza en una situación peligrosa y me parece que refleja el concepto de poner a los jóvenes en situaciones difíciles en las cuales tienen que tomar decisiones de liderazgo.

Después de dejar mis maletas en el hotel, recibí una llamada que me invitaba a un restaurante cerca del hotel. No los conocía a todos, pero eran de la delegación de líderes y habían llegado unas horas antes que yo. Tomé un Gett (una app israelí de taxis) y llegué al steakhouse emocionado de estar ahí, en un país nuevo para mí, lleno de historia y energía positiva. Conversando con el dueño y la mesera, inmediatamente me di cuenta de cómo funciona Israel. El dueño del restaurante tenía sus vacas en un kibutz y había realizado estudios genéticos con la Universidad Hebrea para mejorar la calidad de su carne. Madurado como un steakhouse en NYC, su bistró sencillo era una expresión de la innovación. Su carne era espectacular, en solo 20 años la calidad de su producto no le pedía favor al Peter Luger Steakhouse. Con el vino me pasó igual, cuando me sirvieron vino israelí, no esperaba mucho pues se trata de un país sin fama vinícola, sin embargo, quedé admirado de su calidad y sabor.

Regresé al hotel para encontrarme con dos empresarios ecuatorianos. Coincidimos en el lobby y quedamos en desayunar al siguiente día con el resto de líderes. No todos los días tienes el chance de conversar y compartir experiencias con empresarios referentes y tener momentos únicos fuera de un ambiente social. Parte de la experiencia fue intercambiar ideas y escuchar sus consejos. Todos los emprendedores compartieron momentos personales con los líderes, tanto de Israel como de Ecuador. Si algo he aprendido en estos años de emprendimiento es que la mayor parte del éxito es estar en esos espacios y hablar. Los almuerzos, las comidas y los encuentros informales son la mejor forma de intercambiar ideas y aclarar dudas. Cinco minutos pueden cambiar el rumbo de una startup o empresa a través de una simple conversación.

El domingo tuvimos un tour en la ciudad de Tel Aviv con Yacov, un guía local que hablaba perfecto español. Todo el equipo coordinador, así como una diplomática que era parte del grupo anfitrión, hablaban perfectamente el castellano. Eso me llevó a notar que la migración a este país desde varias partes del mundo les ha permitido tener personas hablantes nativas de muchas lenguas. Yacov, por ejemplo, había aprendido español con sus padres de origen español, pero también con Lisa, la anfitriona del grupo de líderes empresarios de origen argentino, y Javier, el organizador del programa que es mexicano. Esta habilidad lingüística implicaba, para mí, un acercamiento no solo profundo culturalmente, sino “nativo”, por así llamarlo. En Israel esto se puede replicar en varias lenguas debido al tipo de inmigración que este país ha tenido históricamente.

El lunes nos recibieron en el conocido estudio jurídico Perl Cohen junto a representantes de la Cámara de Comercio Israelí. Aprendimos en forma general cómo Israel está conectado con el mundo y conocimos un poco de su estructura legal, similar a la de los Estados Unidos. Estas características facilitan los emprendimientos y los negocios en Israel. Emprender está en el ADN de este país. No todo es color de rosa, por supuesto. La cultura de comunicación directa, que siempre va al grano, puede resultar chocante para otras culturas, como la latinoamericana, por ejemplo. Una fábula del libro The Startup Nation ilustra la manera cómo se ven a sí mismos los israelíes:

  • Cuatro personas estaban en la esquina de una calle…
  • un estadounidense, un ruso, un chino y un israelí…
  • Un reportero se acerca y les dice:
  • “Disculpen… ¿Cuál es su opinión sobre la escasez de la carne?”
  • El estadounidense dice: ¿Qué es escasez?
  • El ruso dice: ¿Qué es carne?
  • El chino dice: ¿Qué es una opinión?
  • El israelí dice: ¿Qué es “disculpen”?

Por la tarde almorzamos en un restaurante llamado Claro. En realidad, fue el mejor lugar en el que comí en Tel Aviv. Los restaurantes israelitas tienen una forma de servir única: ofrecen muchos platos para compartir y otros platos principales para cada comensal. La variedad de sabores internacionales no le pide favor a ningún restaurante en Madrid. Salí feliz de la propuesta gastronómica.

Más tarde fuimos al Peres Center for Peace and Innovation para conocer un poco más sobre Shimon Peres, uno de los fundadores de la patria. Yo tengo una historia peculiar con este personaje, a quien conocí personalmente en San Francisco. Tenía yo en ese entonces un socio judío-mexicano y nos habíamos ido a presentar nuestro startup en un evento llamado Launch, cuya idea era lanzar todos los productos en un día. Peres estaba ahí porque iba a visitar a Facebook, y decidió pasar por la conferencia. Cuando llegó a nuestro estand, mi socio le dijo unas cuantas palabras en hebreo y Peres hizo un par de preguntas. De pronto, la prensa lo reconoció y vino hacia nuestro estand. Nos tomaron 35 mil fotos y así fue como aparecimos en el San Francisco Chronicle junto a Shimon Peres.

Al llegar al centro tenía muchos sentimientos encontrados porque la figura de Peres marcó un momento clave en mi emprendimiento. Hay momentos y personajes que uno se encuentra en la vida y que determinan quién será uno en los siguientes años. Desde una ventana del centro, mirando hacia el mar, reparé en un letrero que decía “Think Big”. Entonces dije “Gracias”. Agradecí a Shimon Peres porque debido a ese encuentro ahora soy otro, una mejor persona y un mejor empresario.

El martes fuimos a Mindspace donde tuvimos varias presentaciones y un workshop espectacular sobre innovación llamado “Innovation inside the box”. Aprendí bastante. Recuerdo, por ejemplo, el concepto de que, para innovar, no tienes que salirte de tus esquemas; que la mayor innovación puede ser realizada desde adentro. Durante la sesión, pusieron el ejemplo de Zara. El primer paso fue describir el proceso de compra de un cliente y luego empezaron a innovar con el orden de la experiencia. Es decir que poner el vestidor como primera interacción con el almacén fue una opción, no necesariamente la iban a hacer, pero el juego de innovación empieza con mover el orden. Así empezaron a jugar para ver cuál de las variables era la más adecuada. Hicieron un cambio en el proceso, pusieron la caja registradora fuera del vestidor y ese sí lo implementaron. Se dieron cuenta que al hacer eso sus ventas incrementaron en un valor considerable. Esta innovación simple generó resultados reales, ya que vieron que el tiempo que toma ir del vestidor al cajero puede generar muchas perdidas de ventas.

Cuando regresé a mi oficina, me reuní con cada uno de mis gerentes para analizar cada proceso y ver si podemos innovar con esta metodología simple. En mi experiencia, estos conceptos simples cuyo impacto es casi inmediato producen las mejores labores posibles.

En la tarde, llegamos al Weizmann Institute of Science, fundado en 1934 por Jaim Weizmann, quien también fue presidente de Israel entre 1949 y 1951. El instituto se enfoca solamente en posgrados de ciencias exactas. Todos sus estudiantes son becados y hasta ahora han salido de allí 6 premios Nobel y 3 premios Turing. El WIS colabora con las empresas a través de estudios profundos que ayudan a crear patentes. Sus trabajos científicos han participado en la creación de 7 de los remedios más vendidos del mundo. No existen materias obligatorias. Cada alumno trabaja en lo que quiera, incluyendo trabajos en la nueva computadora cuántica recientemente adquirida. La academia ecuatoriana hizo un acercamiento para atraer a estos científicos al Ecuador. La experiencia ha sido muy positiva porque los científicos del instituto podrán hacer investigaciones en Ecuador y recibir un financiamiento directo del WIS.

Más tarde tomamos el cómodo bus para ir a Jerusalén en un ameno viaje de conversaciones inspiracionales. Tuve la oportunidad de estar con grandes empresarios y compartir increíbles historias. Como dije antes, creces más cuando te encuentras en conversaciones íntimas con pocas personas. Los espacios pequeños hacen que la gente sea más vulnerable y pueda ser más sincera. La gente se conecta con ideas, con soluciones y con oportunidades.

La arquitectura de Jerusalén fue mi primer impacto. Se trata de una ciudad construida con limestone, o piedra caliza, una piedra blanca que marca un estilo elegante y sobrio. No por nada dice el dicho: “Uno no conoce una ciudad hermosa hasta que conoce Jerusalén”. Inmediatamente la energía de esta ciudad milenaria nos envolvió. Cuando llegamos al hotel King David, en el vestíbulo clásico, con firmas de famosos personajes, varias banderas ecuatorianas nos dieron la bienvenida. Muchos jefes de estado se han alojado en este hotel, cuyo diseño lo creó el arquitecto suizo Emil Vogt y cuya construcción la supervisó el arquitecto jerosolimitano Benjamin Chaikin. La obra fue financiada por un grupo económico judío de El Cairo. El edificio tiene cúpulas de estilo oriental, arcos, varios tipos de piedra de diferentes colores y decoraciones interiores con símbolos religiosos e inscripciones.

A la mañana siguiente fue el momento de visitar los VC (Venture Capitalists en inglés, o capitales de riesgo que se proveen a emprendimientos con alto potencial). Teníamos cita para conocer dos VC y cada uno nos iba a presentar su modelo y su propuesta de valor. El primero que visitamos fue OurCrowd, un VC de USD 1.8 billones (en inglés) en funding que permite participar con un ticket muy pequeño, siguiendo la línea de Crowd funding. Fuimos recibidos por dos latinos israelitas que hablaban muy bien español. Nos explicaron los beneficios de Israel y de su fondo de una manera clara y directa. Lo que rescato de esta visita es el acceso directo a los casos de estudio para comprobar cómo con un ecosistema, tanto financiero como de emprendimiento, se logra llegar a mercados internacionales. A pesar de que en Estados Unidos este fondo no es muy grande, es muy difícil conversar con fondos de este tamaño en NY o San Francisco. El hecho de que nos hayan abierto las puertas así, dice mucho de la calidad del programa y la suerte que tuvimos todos, especialmente los emprendedores de empezar a entender este mundo de los VC y cómo uno tiene que conectarse.

El segundo fondo que visitamos fue JVP (Jerusalem Venture Partners). Entramos por un edificio que pertenece al Margalit Startup City, un centro de innovación que promueve el encuentro de inversionistas, empresarios y emprendedores enfocados principalmente en Foodtech y Agritech. Cuando entramos nos dijeron que la empresa a la izquierda la había comprado Intel hacía un par de meses. El sentimiento de entrar en un ecosistema que se siente tan vivo puede compararse con entrar en un restaurante donde todo está lleno y la comida está servida a tiempo, fresca y exquisita. La conversación fue elegante y llena de preguntas importantes sobre el financiamiento y el ecosistema. En la tarde, visitamos The Hebrew University, campus Edmond J. Safra, donde tuvimos charlas sobre el metaverso, la creatividad, la sustentabilidad y otros tópicos interesantes. Ya estábamos cansados y uno que otro miembro de la delegación mostraba síntomas como quijada al pecho y ojos empijamados.

Después de una buena cena y un descanso necesario, subimos al bus para regresar a la Universidad Hebrea. Aquí el presidente ecuatoriano Guillermo Lasso dio una conferencia para las autoridades de Israel y los emprendedores ecuatorianos. Nos dio una lección extraordinaria de emprendimiento. Contó que tocar las puertas, sin miedo al rechazo, ha sido una de las claves de su éxito. Desde muy pequeño él fue llamando, acercándose y estando presente en la vida de las personas que le iban a dar oportunidades. Esa persistencia en buscar que te escuchen es el 80% del éxito. Hablando de Jerusalén nos dijo: “A veces, los símbolos que convocan emoción, son más importantes que las ideas y las acciones que tomamos”, de ahí la importancia de Jerusalén y su historia dentro de la humanidad occidental.

Esa tarde fui con un amigo a conocer el centro de Jerusalén, un lugar donde se une la historia de varios pueblos. Pasamos por el muro de los lamentos y terminamos en el Santo Sepulcro. Al principio, no estaba seguro de que ese fuera el lugar ya que los símbolos son diferentes a los conocidos por los católicos. Claro, mi visión religiosa y cultural está marcada por el catolicismo, y no por las otras religiones que nacieron del cristianismo. Al entrar preguntamos a una chica y ella nos explicó. La Iglesia del Santo Sepulcro es considerada el lugar más sagrado del cristianismo y ha sido el más importante centro de peregrinación cristiana desde el siglo IV. Allí se encuentran el lugar donde Jesucristo fue crucificado (Calvario) y la tumba de Jesús, donde fue sepultado y resucitó. Actualmente se encuentra bajo la custodia de diversas comunidades cristianas, entre ellas la Iglesia Católica, la Iglesia Apostólica Armenia y la Iglesia Ortodoxa. La puerta de la iglesia la controla una familia musulmana que abre y cierra todos los días desde hace 400 años.

Al siguiente día fuimos de visita a Jerusalén con mi guía favorito, Yacob. Cuando le dije que era uno de los mejores guías que había conocido, me dijo: “no hay nadie como yo”. Después entendí. Su sabiduría de la historia religiosa me hizo enamorarme de mi religión y volver a mis raíces. Nunca fui religioso, pero sí creo que necesitaba un empujón hacia mi pasado. En Jerusalén me di cuenta de que somos la misma cosa, que hemos vivido una historia llena de conflictos y que la fe ha movido civilizaciones, las cuales llegan al mismo punto. Jerusalén es definitivamente una ciudad que hay que conocer.

El último día hicimos turismo por la ciudad de Belén y en el mar muerto. Belén es la ciudad donde nació Jesús de Nazaret y tiene el templo cristiano más antiguo del mundo, la Basílica de la Natividad, que fue construida sobre la cueva donde se supone estuvo el pesebre llamado el Portal de Belén. Es la única iglesia bizantina intacta de la historia cristiana, y el único templo que se ha mantenido a pesar de las guerras y eventos del Oriente Medio. La ciudad es parte de Palestina y vive del turismo, pero está bordeada por los muros que limitan la zona de acceso a la ciudad por parte de Israel. Es impactante entrar en Belén y ver toda su diferencia con Jerusalén. Apenas entramos, pude ver los grafitis del artista urbano Banksy y un museo dedicado a él, lo que me dejó impactado, ya que había oído hablar mucho de él, pero no había visto su obra in situ. Banksy es un artista inglés que realiza piezas satíricas sobre política, cultura pop, moralidad y otros. Combina su arte con varias técnicas como grafitis, estarcidos y planillas. Uno de sus mayores actos controversiales fue cuando una de sus obras, Girl with Balloon, fue triturado por una máquina inventada por él mismo al finalizar la subasta en Sotheby’s en Londres.

Terminamos el día en el mar muerto flotando, comprobando que la famosa foto leyendo el periódico acostado en el agua es posible.

Regresé queriendo contar la historia de mi viaje y poder compartir con nuevas generaciones lo importante de viajar, apalancarse en las buenas conexiones y regresar a aplicar lo que se ha aprendido. De nada sirve vivir experiencias extraordinarias si estas no son transformacionales. Solo cambiando y probando nuevas formas de hacer lo mismo transformas tu empresa, tu persona y tus relaciones.

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